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¿Y cómo salgo de ésta? Reflexiones de un/a “sin empleo,… temporal”

14/04/2015

Recientemente, la revista uakix.com me ha reeditado este artículo. Aprovecho para incluirlo en la web

Cuando oigo la palabra “desempleado”, observo dos perspectivas bien diferenciadas. La de la persona que se encuentra sin trabajo y la de las personas que observan a las que no tienen trabajo.

Aún siendo la misma situación, los pensamientos y sentimientos que se generan en unos y otros son muy distintos. Pongámoslos en esta ocasión en la piel del que no tiene empleo. A mi no me será difícil pues hace algunos años, además de no tener empleo ni dinero, me encontraba en un país que no era mío y ni tan siquiera hablaba la lengua oficial de ese país. Vamos a ello.

Cuando me encuentro desempleado accidentalmente, es decir que no está previsto que me ocurra, lo primero que transcurre por mi mente es incredulidad y negación, ¿esto no me puede estar pasando a mi? ¿si tenía mi vida encauzada…? ¿por qué tomaría tal decisión…? etc.

Este tipo de pensamientos limitantes y bastante destructivos producen sentimientos de rabia, indignación y culpa. La combinación de ambos, pensamientos limitantes y sentimientos de baja vibración, por llamarlos de alguna forma, provocan una actitud desfavorable hacía uno mismo y hacia el entorno inmediato.

Ante esta situación lo habitual es escuchar sugerencias, consejos y excelentes ideas de todos aquellos que no están en la misma situación. Es obvio que todos quieren ayudar con buenas intenciones altruistas. El problema es que ellos, que sí tienen empleo, no están pasando por el calvario del ha perdido “su dignidad” (no es que yo corrobore esta afirmación, pero es un sentimiento más que probable para muchos que nunca pensaron llegar a encontrarse en esta situación).

Para poder recibir apoyo estando desmotivado y perdido, no necesitamos oír pensamientos y sentimientos de alta vibración. Queremos que se sitúen a nuestro mismo nivel emocional y que nos acompañen de la forma adecuada en cada momento. Al fin y al cabo, su rol no es de rescatarnos ni salvarnos, aún con sus buenas intenciones. Todo el mundo tiene la capacidad, las cualidades y el potencial necesario para encontrar por mi mismo la solución a una desdicha temporal.

Ahora bien, lo que sí ayuda es la presencia. Cuando digo presencia, es eso, presencia. Si se requiere un hombro para llorar, dejadnos el vuestro. Si se necesita soltar frustración y rabia, por favor escuchadnos. Si la solicitud es de consejo, entonces si, ofrecédnosla. Pero por favor, el ritmo de cada cosa debería marcarlo quién está experimentando la vivencia.

Todo el mundo tiene un potencial mucho mayor del que cree de si mismo. Cualquier situación “desfavorable” en la vida es una oportunidad para buscar este potencial y sacarlo al exterior. Es necesario confiar en la sabiduría divina que se expresa a través de la creatividad y la intuición.

Es una cuestión de tiempo, y el tiempo no sigue los mismos ritmos para todos, especialmente cuando uno “se pasa la vida trabajando” y el otro “tiene todo el tiempo del mundo” pues está sin trabajo.

Cuando nos quedamos sin empleo de forma inesperada y tras el “duelo” necesario por la pérdida de lo que nos hacía sentir seguros, establecidos, valorados y respetables, se abre una puerta a la innovación y la creatividad. No le pasa a todo el mundo al mismo tiempo, pero nuestro instinto de supervivencia y nuestra conexión con algo superior a nosotros mismos, hacen imposible que fracasemos.

Ahora bien, dicha creatividad y conexión se aceleran cuando atendemos ciertos parámetros esenciales:

  • 1.      Confianza. Confiar no significa “espera impasible”. Significa estar firmemente convencido con la visión de que es una situación temporal y que terminarás encontrando algo, incluso mejor, de lo que tenías.
  • 2.      Apertura de Mente. Por naturaleza somos animales de hábitos, tanto de acción como de pensamiento. Es necesario instaurar la idea de que las cosas pueden ser diferentes a lo que han sido hasta ahora. Es decir, las experiencias y creencias del pasado pueden ser de ayuda pero no son las que determinarán el futuro.
  • 3.      Ingenio. Dada la situación del modelo y del mercado laboral, en muchos casos reciclarse y reinventarse serán la opción más favorable. Como decía recientemente una experta en tendencias del mercado laboral: “Si deseas un trabajo, deberás fabricártelo tu mismo”

Visto desde una perspectiva diferente, un des-empleado no es más que una persona en transición dentro de un periodo de reafirmación personal y profesional. Todos los momentos de desaliento, frustración e incluso penuria, se convertirán en fuerza, satisfacción y recompensa. Porque no debes olvidar nunca que “Tú, si que vales”.

Recuerda, el camino se hace más fácil cuando no caminas solo.

Etiquetas: trabajo desempleo coaching oportunidad recolocacion

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